Cambió el viento en Estudiantes. Ya no sopla y por eso el barco no avanza. Los partidos que tantas veces jugó flojo y empató o ganó ahora los pierde.
Un poco es mala racha, acierto del rival y una evidente merma en el juego colectivo, con individualidades en bajo nivel. El Pincha sumó su segunda derrota consecutiva, ambas de local, y dejó en claro que no es ni por asomo el equipo que terminó el año pasado festejando dos títulos ni el que inició este 2026. Lanús, con poco, se llevó el triunfo 1-0 y lo dejó lleno de dudas.
Sin ideas, poca profundidad, señales poco claras desde el banco y niveles individuales muy inferiores a sus posibilidades, el equipo dio otro paso atrás en un torneo que, como los del año pasado, se le hará más difícil de lo imaginado para clasificar a los octavos de final. Dos jugados y dos perdidos en UNO, donde antes era imbatible.
El primer tiempo mostró paridad y a un equipo, Estudiantes, con pocas ideas para romper a un rival muy bien parado, que supo taparle las puntas para que no treparan Cetré ni Tobio Burgos.
No pasó demasiado en esos 45 minutos iniciales, pero sirvieron para mostrar que este equipo perdió frescura y desfachatez. Todos sabían que el recambio iba a ser difícil porque la impronta del ciclo anterior ya no es la misma. Ni mejor ni peor, es otra cosa.
De todos modos el Pincha intentó, con prolijidad, llegar hasta el arco rival. Fue, en casi todo el tiempo, muy estructurado. No tuvo a ese jugador que rompiese una marca, que improvisase o sacara de la galera algo diferente. Fue un período que se iba a abrir de esa manera: con algún gesto individual superior o un error defensivo. No sucedió nada de eso y el 0-0 fue más que claro.
En ese contexto fue Estudiantes el que tuvo las mejores aproximaciones. A los 32 minutos Tobio Burgos probó desde afuera y la pelota se fue algo lejos, un minuto después el que intentó fue Ezequiel Piovi pero salvó Nahuel Losada y más cerca del final Edwuin Cetré, que estuvo muy apagado por la banda izquierda, hizo una jugada individual que terminó con un fuerte tiro abajo que el arquero Granate desvió al córner.
¿Lanús? Un par de desbordes de Toto Salvio y poco más, pero uno de esos centros mostró algo poco frecuente: falló Muslera en el cálculo y lo que era un centro más despertó algo de susto para los plateístas de la calle 55. Pero fue la única vez que Lanús tocó el timbre del área Pincha. Casi que se conformaba con llevarse un punto para empezar a sumar de a tres en el siguiente tramo del torneo.
Este equipo perdió sorpresa. No tiene un gesto fuera del libreto. Parece muy atado a un esquema y a jugar de una forma. Tarda en modificar sobre la marcha y Guido Carrillo está cada vez más solo y lejos del área. Demasiado lejos. Además, claro, los rivales conocen su forma de jugar y quiénes están para sacar una diferencia. Y no se le hacen fácil. Semanas atrás fue Vélez, anoche, Lanús.
Y un aspecto negativo: tres veces recuperó la pelota y tuvo campo como para contragolpear. Siempre lo hizo un solo jugador, sin compañía. La más evidente fue una de Tomás Palacios, que tuvo que frenar y tocar la pelota para atrás porque no había uno con camiseta roja y blanca cerca. Raro.
No cambió demasiado la lógica en el complemento. Estudiantes trató de ser un poco más agresivo en los primeros. Pero le duró poco, apenas unos minutos. Generó un par de tiros de esquina que despertaron a la gente y a los jugadores, que intentaron algo diferente. Pero conforme pasaron los minutos se siguió desinflando y siendo un equipo sin profundidad y pocas ideas.
Y tanta prolijidad se acabó al minuto 29, cuando el equipo quedó muy mal parado en el retroceso y Lanús, con mucha gente en ataque llevó la pelota hasta el arco de Muslera y tras dos o tres intentos Dylan Aquino cabeceó al gol para el 1-0. La jugada comenzó con un choque de Núñez y Losada, el central quedó en el piso y un jugador menos para defender. No fue penal, sino mucha mala suerte para un equipo que pagó carísimo su falta de audacia, su apatía y un error. Era así cómo se iba a abrir el partido. Ni más ni menos.
Tras el gol no tuvo reacción. Es más, Lanús se paró unos metros más adelante. Medina apostó por un doble “9” con el ingreso de Adolfo Gaich y Gabriel Neves le intentó dar mejor trato a la pelota. Pero no fue la noche, no es el momento y no tiene el viento a favor este equipo como un tiempo atrás. Le tocará reinventarse y dejar pasar el tiempo. El problema es que pasan las fechas y las derrotas lo van a complicar de cara al futuro. Tiempo de reconstrucción que no será un camino para nada sencillo.
Nota publicada originalmente en: https://www.eldia.com/nota/2026-3-14-2-57-29-no-puede-engranar-una-derrota-que-complica-deportes






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