Si otras veces Gimnasia tuvo buenos momentos sin continuidad en los 90 minutos, ayer dio un gran paso atrás en su intención de ingresar a los playoffs del Apertura para pelear las instancias definitorias del torneo y quedar bien perfilado para volver a la competencia internacional.
El Tripero no mostró nada: fue un equipo lento, casi sin chances de gol y atado al pensamiento mágico de que la pegada de Nicolás Barros Schelotto puede solucionar los problemas del equipo. El voluntarismo y la floja imagen tucumana del final no alcanzan a suavizar una actuación decepcionante.
Atlético se divirtió atacando en tropel a Alexis Steimbach. Aguiar nunca pudo ser la ayuda y el Lobo extrañó a Nacho Miramón. En realidad, el Lobo tuvo mal de ausencias, ya que las lesiones de Insfrán y Kadijevich generaron un problema en el arco y Gonzalo Errecalde no superó el flojo nivel de los últimos partidos de Renzo Giampaoli. Pero además -y lo más importante de todo - es que el equipo de Zaniratto perdió más que tres puntos en Tucumán: perdió su identidad de equipo que quiere ser protagonista y jugar al fútbol.
Atlético Tucumán había arrancado mejor que el Lobo. Sin predominio en el área, acumuló gente por el sector izquierdo del ataque, dónde las ayudas no alcanzaron para que Alexis Steimbach pudiera parar a Galván, Laméndola y compañía. El otro gran problema de Gimnasia, el juego aéreo, quedó en evidencia a los 12 minutos, cuando un corner desde la izquierda buscó a Cléver Ferreyra, quien fusiló de cabeza al juvenil Cabrera para poner el 1 a 0.
El Tripero intentó amigarse con la pelota pero solo llegó al área con un par de tiros libres fáciles para Luis Ingolotti. En el área propia, el equipo de Zaniratto siguió sufriendo porque sus defensores no pudieron rechazar una pelota y Cabrera tuvo que estirarse contra su caño izquierdo para rechazar al córner.
Sin fluidez en el juego, Gimnasia se adelantó en la cancha y puso emparejar las acciones. Sin embargo, no encontró chances en la zona de definición, dónde un par de remates (de Marcelo Torres y de Manuel Panaro) que podían tener destino de arco rebotaron en defensores y quedaron en nada.
El Decano tucumano fue más inteligente para aprovechar las falencias triperas y de contra pudo aumentar el marcador, cuando Steimbach perdió la pelota en ataque, Franco Nicola sacó a pasear a Gonzalo Errecalde y el disparo del 10 local se fue sobre el travesaño. El Lobo en ataque fue absolutamente inofensivo, solo apostando a las pelotas paradas de Barros Schelotto.
Una mala salida de Enzo Martínez casi le cuesta cara, porque el balón le llegó a Nicola y su remate se fue alto. El balance del primer tiempo marcó un justo triunfo parcial del equipo de Falcioni ante un equipo tripero que no inquietó nunca a Ingolotti.
El complemento comenzó en la misma línea, con Atlético incluso animándose a tocar la pelota. Gimnasia tu otra llegada a los ponchazos que insinuó mas de lo que generó, con la pelota cruzando el área tucumana en un par de ocasiones. En el karma de la pelota quieta, otra vez ganó de alto Ferreira y la pelota se fue desviada.
Errecalde, sentido, pidió el cambio, y fue reemplazado por Renzo Giampaoli. Zaniratto aprovechó para poner a Maximiliano Zalazar por Aguiar para intentar con un 4-2-3-1 algo diferente a la nada misma que había mostrado hasta ahí su equipo.
Con los ingresos de Franco Torres por Barros Schelotto y Agustín Auzmendi en lugar del Chelo Torres, Gimnasia intentó sumar más gente en ataque. La exigua diferencia del resultado y el empuje tripero le pusieron un signo de interrogación al final del partido aunque el Lobo siguió sin generar riesgo contra el arco de Ingolotti.
Ese empuje tripero y los temores del equipo tucumano llevaron al partido a jugarse en cercanías del arco tucumano, aunque el Lobo buscó con centros que no llegaron a destino y remates que siempre encontraron el cuerpo de algún defensor. En ese final del partido, hubo 50 segundos de locura porque Ingolotti le tapó un mano a mano a Panaro, en la contra el pibe Cabrera se jugó la vida para llegar antes que el delantero de Atlético y en la contra, Pedro Silva remató de frente al arco por encima del travesaño. Y una de Zalazar (a colocar) se fue apenas desviada. Gimnasia mostró una mejor imagen en esos minutos finales que no alcanzaron para cambiar la imagen general, pero dejaron flotando una pregunta: ¿por qué no jugó así antes?.
Nota publicada originalmente en: https://www.eldia.com/nota/2026-3-21-3-39-5-gimnasia-una-derrota-que-dejo-preocupacion-deportes






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