Y una noche volvió a ganar en UNO. Llevaba un mes sin poder hacerlo, desde aquella despedida de Eduardo Domínguez en la victoria ante Sarmiento. Ayer se quedó otra vez con los tres puntos en casa, pero con una goleada merecida que empezó a edificar en el primer tiempo pero que indudablemente selló en el tramo final. Fue 5-0 sobre Central Córdoba, para que el Cacique Medina festeje por primera vez en La Plata y los hinchas se vuelvan a ilusionar con un equipo que tuvo momentos muy interesantes en el complemento.
En el primer tiempo Estudiantes hizo todo bien hasta los últimos 15 metros de la cancha. Presionó en el medio, distribuyó la pelota y siempre con sentido colectivo intentó acercarse hasta el arco de Aguerre. Fue un equipo intenso y con criterio como para encontrar la pelota para abrir el marcador. Pero le faltó algo clave: profundidad.
Muchas veces desniveló con Edwuin Cetré por izquierda. Del otro lado hicieron lo propio Meza, Palacios. Siempre el equipo intentó iniciar los ataques del centro para afuera y terminarlo con un pase o centro. Tuvo una clarísima a los 10 minutos, pero el colombiano Cetré quiso definir de taco, un recurso válido pero tal vez hasta haya podido parar la pelota para buscar un palo. Del rebote casi anota Piovi, pero su remate se fue apenas alto.
Esos fueron los mejores pasajes de un equipo que conforme pasaron los minutos se fue apagando o desganando porque no encontraba los caminos al gol. No supo o no pudo terminar bien ninguna jugada porque más allá de tener casi por completo la pelota y jugar en campo del Ferroviario, no necesitó el arquero rival grandes atajadas para mantener el cero. Ni siquiera con los más de 10 intentos desde afuera de área estuvo cerca del gol. El propio Estudiantes fue su principal enemigo. Y en un par de situaciones dejó en evidencia que el retroceso tenía espacios por completar o resolver, una alarma en medio de un panorama no tan alentador con el cual cerró ese primer tiempo frío y apático.
El equipo se paró con un 4-3-3, con Mikel Amondarain volcado por derecha para ser el volante más adelantado y hasta fijarse como extremo en posición ofensiva. Esa posición ya lo había tenido como protagonista en Mendoza y anoche la repitió. Una de las cosas nuevas que empieza a mostrar el equipo de Medina en relación al anterior.
Pero el segundo tiempo empezó de otra manera, porque en la primera aproximación encaró Palacios y fue derribado a centímetros de la medialuna del área. Recto al arco se perfilaron Cetré y Alexis Castro, uno con derecha y el otro con zurda. Le pegó Pucho, un golpe suave por encima de la barrera que se coló por el palo izquierdo de Aguerre, que nada pudo hacer. Golazo para la apertura y tener un poco más de tranquilidad para manejar el partido, ya sabiendo que iba a tener más espacios para atacar o contragolpear.
Promediando el complemento el Cacique Medina decidió sacar a Cetré, de un impreciso partido para darle minutos a Fabricio Pérez que las primeras dos pelotas que tocó lo hizo mal y ya nunca pudo sintonizar el mejor canal por la banda izquierda.
Estudiantes siguió dominando el juego y controlando la pelota. Pero no tuvo cambio de ritmo, ni sorpresa ante un rival con falencias. Por eso no había dudas en el estadio que el local podía cerrar la noche cuando apretase el acelerador. Era cuestión de tiempo y de tener paciencia.
Eso sucedió a los 24 minutos cuando en un contragolpe letal Guido Carrillo encontró con un pase a Tiago Palacios por la izquierda, le sacó un metro en la corrida a su marcador y le tiró un pase gol a Amondarain, que ingresaba por el punto del penal listo para empujar la pelota. Un gran gol que le bajó la persiana a la fría noche en UNO y el desahogo del entrenador por su primer triunfo como local y los hinchas, que ahora sí empezaron a palpitar la Copa Libertadores que tendrá al Pincha debutando en poco más de dos semanas en Medellín ante el DIM.
Ni hablar cuando llegó el tercero, de Adolfo Gaich de cabeza pero tras un jugadón de Palacios por la derecha, que tras dejar a dos marcadores le cedió el gol como antes a Amondarian. El grandote volvió a convertir en Argentina. Luego el cuarto tras aprovechar una jugada de Amondarain. Y el quinto, de cabeza, por un centro mágico de José Sosa. Estudiantes se destapó en el final para una goleada que hizo recordar a los mejores equipos de no tan atrás en el tiempo.
Nota publicada originalmente en: https://www.eldia.com/nota/2026-3-24-3-58-37-choque-esos-cinco-una-goleada-para-el-reencuentro-deportes






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